La Dinastía de los Severos.

La dinastía de los Severos fue una casa de emperadores romanos que reinó desde finales del siglo II hasta comienzos del III, además precedió a la llamada Crisis del siglo III y fue el último linaje del Principado.

Septimio Severo y Caracalla. 

La empezó Septimio Severo, originario de Leptis Magna, apoderándose del poder en lucha contra otro pretendiente gracias al apoyo de la clase ecuestre y sobre todo al ejército. Se proclamó hermano del divino Cómodo y por lo tanto, hijo de Marco Aurelio, para legitimar su poder y cambió el nombre de su hijo mayor por el de Marco Aurelio Antonino, futuro emperador. Septimio Severo murió en febrero del año 211 en Eboracum (York) cuando realizaba una campaña en Bretaña. El gobierno quedó en manos de sus dos hijos, Caracalla y Geta. La rivalidad entre ambos, que ya existía, se agravó a su muerte. Esto acabó con el asesinato de Geta y la masacre de sus partidarios y amigos. Según Dión Casio, murieron 20.000 personas cuyas fortunas fueron a enriquecer los fondos del nuevo emperador, que fueron desapareciendo en despilfarros de todo tipo. Para cubrir los gastos, se recurre de nuevo a una reforma monetaria creando una moneda de plata, el antoniniano. En su aleación tenía un 20% menos de plata. Esta moneda no se creó para sustituir al denario sino para ser múltiplo de él, equivaliendo a 2 denarios. En el año 219 con Heliogábalo, dejarán de acuñarse, apareciendo con Balbino y Pupieno.

En política exterior, su enérgica actuación en el limes germano-rético alivió la presión de pueblos germanos. Asegurado el limes partió en el año 214 a Oriente para anexionar el reino parto. Como un nuevo Alejandro recorrió Asia Menor, las provincias orientales y Egipto. En el 216 condujo las tropas victoriosas a Arbela y pasó el invierno en Edesa. Al año siguiente fue asesinado a manos de un soldado.

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Busto de Septimio Severo. Museos Capitolinos, Roma.

Macrino y Heliogábalo

El ejército de Mesopotamia nombró emperador a Macrino, un simple miembro del orden ecuestre que tenía el cargo de prefecto del pretorio en esos momentos. Entabló negociaciones con los partos y concluyó con ellos una paz comprada con fuertes cantidades de dinero. Buscó la legitimidad y estabilidad del gobierno vinculándose a la familia de los Severos,

adoptando el nombre de Marco Opelio Severo Macrino y proponiendo una política de austeridad en la disminución del gasto público y reducción de impuestos. Pero las medidas no contentaron a nadie y Julia Mesa, hermana de Julia Domna, presionó  al ejército sirio para que proclamara emperador a su nieto de 14 años Casiano, que se hacía pasar por hijo natural de Caracalla. Tras una lucha corta, Macrino y su hijo fueron vencidos y muertos.

El poder imperial volvía al seno de la dinastía Severa, convertida ahora en siria. Heliogábalo hizo su entrada solemne en Roma vestido con ropas de sumo sacerdote del dios sirio Baal y llevando la piedra negra sagrada de Emesa. Dejó la dirección de los asuntos públicos a su abuela y a su madre que gobernaron el Imperio por medio de sus favoritos: un danzante y un peluquero.

Heliogábalo.
Macrino.

Severo Alejandro

En el año 222 los pretorianos ponen fin a la mala fama de Heliogábalo matando a su madre y a él. Su abuela, que formaba parte del complot, logró salvar la dinastía consiguiendo que se nombrase emperador a otro de sus nietos, Marco Aurelio Severo Alejandro, que también se hacía pasar por hijo natural de Caracalla. Este era muy joven y dejó los asuntos de estado en manos de su abuela y su madre que tuvieron el acierto de incorporar al gobierno a juristas de renombre como Ulpiano, quien fue nombrado prefecto del pretorio. Con el tiempo el pueblo protestó por la carestía de vida y los pretorianos descontentos con el duro restablecimiento de la disciplina, mostraron su disgusto hasta que finalmente lo asesinan. Esto significó el fin de las reformas. Los peligros exteriores se sumaron a las dificultades interiores.  La nueva dinastía sasánida, resurgida de las cenizas del reino parto, resucitó el sueño de restaurar el antiguo imperio persa.

Severo Alejandro.

Con este objetivo invadió la provincia romana de Mesopotamia y dirigió sus ejércitos contra Capadocia. Las legiones de Oriente no estaban preparadas para esto y Alejandro Severo tuvo que ir en su ayuda con refuerzos. Apenas había podido recuperar Mesopotamia cuando tuvo que volver rápido porque los alamanes habían roto el limes y entrado en tierras del Imperio. El emperador intentó comprar la paz a los germanos a cambio de dinero y tierras. Entonces los soldados se amotinaron y lo mataron junto a su madre, y le dieron el poder a Maximiano, el cabecilla de los amotinados, un humilde militar tracio.

Imágenes:

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es.wikipedia.org

Bibliografía:

Abad Varela, M., Sayas Abengochea, J. Historia Antigua de la Península Ibérica II: Épocas tardoimperial y visigoda. Edit.UNED.

Cabrero Piquero, J., Fernández Uriel, P. Historia Antigua II. El mundo clásico. Historia de Roma. Edit. UNED.

Mangas Manjarrés, J., Historia Universal. Edad Antigua. Volumen I. Roma. Edit. Vincens Vives.

 

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