Arqueología.

La palabra Arqueología va a estar presente en los autores antiguos, en su sentido literal, con su discurso e indagación sobre las cosas antiguas del pasado. La obra del historiador Tucídides se llama así, “Arqueología”. En cualquier caso, la noción de esa palabra en griego quedó drásticamente reducida cuando se limitó su función al estudio de objetos de todo tipo, sacados del contexto histórico que los produjo y limitando su campo de estudio al mundo griego y romano, es decir, a la Antigüedad Clásica. El acta de nacimiento de la moderna Arqueología Clásica la tenemos en la obra de Winckelmann, titulada “Historia de las Artes del Dibujo entre los Antiguos”. 

Esa obra se va a publicar en Treste en 1764, a partir de entonces, la Arqueología va a tener como principal objeto el estudio del Arte Clásico. La Arqueología se entendió como Historia del Arte Griego basada en fuentes literarias. Así, en este primer momento, va a estar muy ligada a la Filología. La excavación arqueológica se entendía como una mera recuperación de obras de arte destinada a las colecciones europeas. En Europa pasa por dos estadios: la escuela filológica y el coleccionismo. 

Avanzando en el tiempo, ya en el siglo XIX, la Arqueología Clásica, en el panorama de la investigación germánica, pasa a ser una rama de la Ciencia de la Antigüedad, estudiada así en las universidades alemanas, cuya aspiración era construir una ciencia arbitraria, relacionada con lo antiguo. Sin embargo, esa pretensión de ciencia arbitraria muy pronto quedará rota cuando se difunde la especialización de lo que antes se entendía como ciencias auxiliares, es decir, Epigrafía, Numismática, y otras. A partir de entonces la Arqueología se va a convertir en  una ciencia con su propio método de estudio, y se aplica a cualquier lugar y época, no solo clásica: Prehistórica, Protohistórica, Medieval, Moderna. La interpretación incorrecta de la Arqueología derivada de Winckelmann entró en crisis por dos factores: 1. La corriente historicista. 2. Los avances en el estudio de la Prehistoria.

En la corriente historicista podemos destacar a Riegl, en cuya obra “Industria Artística Tardorromana” se opuso a considerar el arte de la Antigüedad Tardía posterior al siglo II como un fenómeno de decadencia en contraposición al arte griego de los siglos V y IV a.C. Otro representante de esta corriente fue Adolf Furtwaugle, contrario a los planteamientos de Riegl, postulando la vigencia de los principios de Winckelmann. Por otro lado, también se va a estudiar el arte mesopotámico, egipcio, iranio, así como el arte de los pueblos de las estepas. Como decíamos antes, la Arqueología fue renovando su método y sus finalidades gracias a los aportes de este campo de la Prehistoria. Al carecer de datos filológicos, los prehistoriadores desarrollaron métodos de excavación estratigráfica para obtener la mayor cantidad posible de datos. A estos métodos se ha de sumar también el empleo de técnicas científicas, que nos aportan documentación, como losmétodos de datación por carbono 14dendrocronología, o termoluminiscencia, métodos que también se van a unir a los de prospección y detección de yacimientos, como sondeos eléctricos, fotografía aérea, entre otros.

Los modernos estudios prehistóricos han hecho abandonar la hipótesis que consideran Egipto y Mesopotamia como nacimiento y cuna de la Civilización. Se observa que lo que Vere Gordon Childe llamó Revolución Neolítica en realidad tuvo lugar en el área entre la antiplanicie de Anatolia y los desiertos del Asia Central, entre el Caúcaso y las tierras altas de Palestina. Lugares que reunían las condiciones necesarias para que se llevara a cabo ese salto en la vida del Hombre. Todos estos avances han supuesto que la Arqueología deja de ser una mera ciencia auxiliar y se convierte en ciencia histórica por sí misma, con autonomía y con su propio método de estudio y de investigación.

Vere Gordon Childe en una excavación.

La Arqueología, del griego archaios – logos, era un discurso sobre lo antiguo y sólo se asimilaba a una historia antigua. En cualquier caso, esa tendencia general no ha impedido que haya preocupaciones y colecciones, como ejemplo, tenemos la que llegó a acumular a mediados del siglo VI a.C. Nabónido de Babilonia. También tenemos datos de autores antiguos que si dieron importancia a lo “arqueológico”, como Pausanias o Plinio, dándoles un valor memorial a cientos de monumentos y objetos. En el 426 a.C., en el momento en que se estaba restaurando el santuario de Delos, se descubrieron unas tumbas de guerreros que Tucídides, basándose en el tipo de armamento que llevaban, atribuyó a los carios, pueblo que se consideraba inventor de las armas empleadas por los hoplitas. En otra ocasión, los veteranos de César que reconstruyeron Corinto, hallaron una necrópolis arcaica que, como cuenta Estrabón, fue de gran interés por la riqueza que presentaban sus ajuares. Heródoto también se interesó por las civilizaciones antiguas y le dedicó un libro a los egipcios.

Tucídides.
Heródoto.

En la Edad Media hay un desinterés por las “curiosidades arqueológicas” pero aún así se puede hablar de una preocupación por recoger cosas. Se recolectan útiles líticos que aparecen, especialmente tras las lluvias. Estos útiles, sobre todo de sílex, se consideraron de origen celestial y se les llamó piedras de rayo. Se pensaba que eran rayos caídos a la Tierra y durante mucho tiempo se recogieron,  dándoles un valor mágico como amuletos.

A partir del Renacimiento nos encontramos con un cambio y avance en la concepción de la Arqueología, sobre todo de la Clásica. Surgen las primeras colecciones, con ellas, las figura de anticuarios y coleccionistas, predecesores de arqueólogo. También van a dar sus primeros pasos la Antropología y la Etnología Comparada.

En la Ilustración se fortalece el coleccionismo y el anticuariado. A partir del siglo XIV los anticuarios intentan interpretar los monumentos decorativos que se van recuperando, tratando de componer cómo serían realmente (con resultados negativos). Además,  en esta época se suceden muchos descubrimientos. En 1506 se descubre el grupo del Laooconte, que influyó en el arte de Miguel Ángel. Grandes Papas se convirtieron en anticuarios, como Sixto IV,  que en 1791inicia una colección de esculturas, o Julio II que mandó construir el Museo del Beldevere.

Luis Gonzaga es ordenado por Felipe II para que construya el sistema de fortificación de la ciudad de Cartagena, y al excavar encontró muchas estatuas que se llevó a su palacio de Mantua. Al mismo tiempo, en Roma muchos edificios son destruidos para utilizarlos de cantera. En los siglos XVI y XVII empiezan las primeras excavaciones, se crean academias, primeros viajes a Grecia y primeras excavaciones en Campania. William Cawdens publica ” Britannia” en 1586, una guía de antiguedades romanas halladas en Britania. En el siglo XVIII, el rey Carlos III ordena excavar Herculano y Pompeya. Es, por supuesto, el siglo de Winckelmann.

Ya en el siglo XIX, surge el interés por Egipto y sus excavaciones allí, se crea el Servicio de Antiguedades de Egipto (que aún existe), llevándose a cabo excavaciones en Delos, Delfos, Micenas… que proporcionan gran cantidad de descubrimientos, mejorando poco a poco las técnicas y los métodos de excavación, documentando e inventariando todo lo extraído. En este mismo siglo, dos hechos marcan, también, el desarrollo de las concepciones del ser humano y su antigüedad: 1. Los avances en Geología. 2. El desarrollo de la teoría evolucionista. En el primero destaca Lyell con sus Principios de Geología“, básicos en Prehistoria. En cuanto al segundo,  Darwin, con su Origen de las Especies. Nace la Arqueología Moderna, que se fundamenta en cuatro principios básicos:

  1. Se acepta la gran antigüedad de la Humanidad.
  2. Aceptación de los principios evolucionistas.
  3. Sistema de las Tres Edades, formulado por Thompson: Piedra, Bronce, Hierro.
  4. El Historicismo. Surge en determinados países y como consecuencia de la búsqueda de sus orígenes, en una época de nacionalismos.
Charles Lyell.
Excavaciones antiguas en Pompeya.

Dibujo de Micenas realizado por Schliemann durante las excavaciones. Año 1.874.

La Arqueología es una ciencia que ha ido evolucionando y,creo, fascinando al ser humano, en su afán de querer saber más, de curiosidad, cómo eran las personas antes, cómo vivían, en dónde lo hacían…

No puedo terminar este post sin citar al culpable en buena parte de la pasión que muchos sentimos por la Arqueología, ese peculiar personaje no puede ser otro que…

Bibliografía:

http://www.joanmaragall.com/fronesis/17/eb/winckel.htm

http://humboldt.mpiwg-berlin.mpg.de/prensa-img/PH_2005-10-28.pdf

http://www.academia.edu/3398160/_Historia_de_las_Artes_entre_los_antiguos_._J._J._Winckelmann._Traducci%C3%B3n_de_Diego_Antonio_Rej%C3%B3n_de_Silva

Apuntes elaborados a partir de las clases magistrales impartidas por el Prof. José Miguel Noguera, catedrático de Arqueología de la Universidad de Murcia.

Imágenes:

www.neighbours-rouyn-noranda.ca

www.sofiaoriginals.com

aragonautas.blogspot.com

www.almirante23.net

www.discoverypark.ie

www.fotoseimagenes.net

persons-info.com

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5 comentarios sobre “Arqueología.

  1. Hay una cuestión importante cuando hablamos de arqueología. A menudo vemos como los arqueólogos son meros técnicos que únicamente saben excavar, y de este modo en ocasiones se han llegado a cometer auténticas barbaridades en arqueología, que han destruido la cultura más que progresar en el conocimiento de culturas antiguas. Considero tremendamente importante que un arqueólogo nunca deje de lado las fuentes históricas y que antes de técnico sea historiador.
    Digo esto porque recientemente ha aparecido en las universidades españolas el grado de arqueología, donde se enseña mucha técnica de excavación y apenas se estudia la historia.
    Veo muy necesario que estos alumnos tomen conciencia de la necesidad de reforzar su propio conocimiento en áreas que la propia carrera deja bastante de lado.

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    1. Estoy de acuerdo completamente contigo, estudiar Historia es necesario y una obligación para cualquier futuro arqueólogo. El grado nuevo está bien, no digo que no valga, pero los planes de estudio que he visto escasean en la Historia pura y dura centrándose más en cuestiones técnicas que, la verdad, se aprenden sobre la marcha excavando. Antes de ser arqueólogo hay que ser historiador, sin lugar a dudas y nunca obviar eso. Por desgracia aún hay profesionales que no les dan importancia a todo esto, lo único importante es sacar restos bonitos para salir en los medios de comunicación.

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