Las Visiones de la Sibila.

La leyenda de la Sibila apareció en Asia Menor seguramente como respuesta a influencias de un Oriente más lejano. Primeramente hacía alusión a una sola mujer llamada Sibila la cual parece que alcanzó una gran longevidad. Se decía que la reina de Troya, Hécuba, la había consultado varias veces antes de la guerra de Troya y aún así esa misma mujer volvió a aparecer siglos más tarde y vivía en la ciudad de Eritra. Con el tiempo empezaron a surgir otras sibilas y de esta manera fue como la palabra sibila se convirtió en un término genérico que en principio se refería a ciertas profetisas independientes las cuales adivinaban el futuro. Con el tiempo los oráculos decidieron desprestigiarlas y muchos acabaron solicitando los servicios de una sibila institucional.
La sibila más famosa del Mundo Antiguo fue la de Cumas, de ella se decía que vivía en una cueva y escribía las respuestas a lo que los consultantes preguntaban en unas hojas de palmera, estas hojas luego las arrojaba al suelo frente a su silla. Cuando el consultante entraba las hojas eran removidas por el viento marino y desordenaban lo que había escrito la sibila; de esta manera se consideraba que la confusión resultante era símbolo de la imperfecta naturaleza de nuestro conocimiento del futuro.
En la imagen tenemos el corredor interior en la cueva de la sibila de Cumas, sede de la primera colonia griega en Italia.
En un célebre episodio de la Eneida de Virgilio, Eneas visita a la sibila en su cueva. El protocolo de la consulta se describe de esta manera: se sacrificaban animales sagrados y después la sibila era poseída por el dios Apolo. Este viaje subterráneo de Eneas adquirió un inesperado relieve por sorprendente hallazgo en 1967 cuando un ingeniero inglés llamado Robert Paget descubrió en Baia, cerca de Cumas, un complejo de cuevas submarinas de 330 metros de longitud en sólida roca con un canal artificial que los visitantes tenían que cruzar subiéndose a un pequeño bote. Por tanto es posible que el propio Virgilio ya conociera ese lugar en el siglo I a.C.
En tiempos romanos la sibila de Cumas era recordada especialmente por una transacción que supuestamente se hizo en el reinado de Lucio Tarquino el Soberbio, último de los siete reyes romanos en el siglo VI a.C. Parece que la adivina ofreció al rey nueve libros oraculares pero Tarquino se negó a pagar el elevado precio. Entonces la sibila destruyó tres y le ofreció al rey los que quedaban por la misma cantidad de dinero a lo que Tarquino se volvió a negar. La sibila de nuevo quemó otros tres libros entonces los augures del rey le convencieron de que las obras eran demasiado valiosas de manera que, Tarquino compró los tres libros que quedaban por el precio de los nueve iniciales. Estos libros en tiempos posteriores fueron guardados dentro de un cofre de piedra en el templo del dios Júpiter, en el Capitolio romano. Considerados uno de los tesoros de la ciudad y se recurría a ellos en caso de necesidad o para tomar decisiones importantes. Pero en el año 83 a.C se destruyeron en un incendio.
<< su color cambió; su cara no era la misma,/ y de
lo profundo de su espíritu surgieron unos
gemidos huecos./ sus cabellos se erizaron; una
rabia convulsiva poseyó/ sus temblorosos
miembros, oprimiendo su pecho agitado>>.
(La locura profética de la sibila descrita por Virgilio).
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3 comentarios sobre “Las Visiones de la Sibila.

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