El Concepto de Ciudad/Ciudadano en el Mundo Grecorromano.

En este trabajo se va a proceder a analizar y comparar los siguientes textos sobre los orígenes de la polis. Los textos son:

Plutarco, Vida de Teseo

Aristóteles, Athenaion Politeia

Primeramente empezaré con la Vida de Teseo.

Teseo era el héroe ateniense por excelencia, la personificación de todo aquello que los atenienses creían que era lo mejor de ellos mismos. Teseo con la fundación de Atenas estableció unas instituciones religiosas y sociales, como la fiesta de las Panateneas, pero además, realizó la consolidación política del Ática y la fundación de la democracia ateniense. Veamos como lo representa este autor en su obra.

 

Plutarco es la fuente principal que tenemos para la vida de este héroe, filósofo griego y sacerdote, vivió a finales del siglo I y comienzos del II de nuestra era, en su obra Vidas Paralelas, lo que hace es establecer una comparativa con la vida de Teseo y de Rómulo. La Vida de Teseo se subordina, aparentemente, a su función como referente comparativo para la Vida de Rómulo. Al estar emparejado uno con el otro se indica la significación política que le atribuía la tradición, que es: si Rómulo era el fundador de Roma, Teseo era el padre de la democracia ateniense. Una cosa que queda clara en su obra es que Plutarco no duda de la historicidad de Teseo, y como tal quiere que nosotros, los lectores, estemos también de igual manera seguros de esta historicidad. El autor narra primeramente todos los hechos legendarios del héroe y lo compara con Rómulo en las cosas que él ve pueden ser similares. El afán por humanizar la figura heroica de Teseo lleva a la eliminación de los elementos más poéticos de su leyenda. De la biografίa queda fuera lo sobrenatural, como el origen divino del héroe y otras cosas. Plutarco quiere hacer y quiere mostrar un Teseo humano, el gran fundador de Atenas pero sin rasgos que lo superen de los demás.

Plutarco.

 

Plutarco extrae de las primeras hazañas de Teseo las enseñanzas morales que lo convierten en paradigma del joven orientado hacia la vida pública. De esta manera cuenta el autor cómo funda Teseo la ciudad de Atenas; a la muerte de Egeo, Teseo se propone una gran empresa: reunir a todos los habitantes del Ática en una sola ciudad, proclamando un solo pueblo de un solo Estado ya que antes todos se hallaban dispersos por diversos puntos e incluso a veces guerreaban entre ellos. Así, las diferentes poblaciones y aldeas del Ática pasaron a depender del centro urbano que se desarrolló a los pies de la preexistente acrópolis de Atenas, recibiendo todos ellos la condición de atenienses. Una vez formado el núcleo poblacional y definidas las fronteras del Ática, Teseo se dedicó a darle forma política. Suprimió las diferentes asambleas locales, creando un único poder en la nueva ciudad, y procedió a distribuir las parcelas de poder entre sus habitantes. Nos encontramos con un Teseo democrático (que ya tenía precedentes en Eurípides y en Isócrates) que recorre los demos y familias áticas proponiendo a los nobles una república sin rey y una democracia que nos recuerda el régimen de Pericles.  Teseo propone a pobres y a ricos esa sola ciudad, basado en una democracia donde solo él sería caudillo en la guerra y guardián de las leyes; en todo lo demás podrían participar los demás de manera igualitaria. De todo lo expuesto aceptaron los habitantes, unos con más ganas que otros. A unos les pareció bien lo que ofrecía y por ello aceptaron, otros aceptaron más por miedo que otra cosa ya que sabían del poder que iba a coger Teseo unido al que ya tenía. Así pues a la ciudad le dio el nombre de Atenas. El sinecismo atrajo a Atenas a gran número de campesinos que, hasta entonces, sobrevivían precariamente debido a la escasez de tierras cultivables. Éstos pudieron salir adelante gracias a la concentración de la población y al espectacular aumento de la actividad artesanal que ésta trajo consigo, aumentando al tiempo su poder como clase social.

Esta situación, como en toda Grecia, derivó en un periodo de crisis social o stasis, pero contrariamente a lo que sucedió en otros lugares, Atenas no optó inicialmente por la tiranía —aunque posteriormente, personajes como Cilón sí lo intentaran—, sino que se optó la búsqueda de un equilibrio que beneficiara a todos. De esta forma, lo que de nuevo es presentado en el mito recogido por Plutarco como una brillante idea de Teseo, debió ser sin duda una lucha de poder entre las distintas clases sociales, que culminó con el consenso alcanzado entre los eupátridas —la nobleza ateniense— y las clases inferiores. Sin embargo, la aristocracia ni mucho menos renunció a todas sus prerrogativas, asegurándose el ejercicio de las magistraturas, algo que, cómo no, las clases altas justificarían recurriendo a una supuesta idea del héroe fundador, como bien recoge Plutarco al asegurar que fue el propio Teseo quien evitó «que la abigarrada muchedumbre […] introdujera confusión y desorden en la democracia» estableciendo a tal fin la citada separación social.

En cuanto a la Constitución de los Atenienses de Aristóteles, primeramente expongo algunas pinceladas sobre su autor para luego, centrarme en la obra. En el año 367, es decir, cuando contaba diecisiete años de edad, fue enviado a Atenas para estudiar en la Academia de Platón. No se sabe qué clase de relación personal se estableció entre ambos filósofos, pero, a juzgar por las escasas referencias que hacen el uno del otro en sus escritos, no cabe hablar de una amistad imperecedera. En el 343 fue contratado por Filipo II para que fuera el preceptor de su hijo Alejandro, tampoco se sabe mucho de la relación entre ambos, ya que las leyendas y las falsificaciones han borrado todo rastro de verdad. Pese a ser discípulo de Platón, Aristóteles se distanció de las posiciones idealistas para elaborar un pensamiento de carácter naturalista y realista, sus obras, todas importantes y de primera calidad, sirvieron como modelo en épocas posteriores y aún hoy en el mundo actual.

Aristóteles.

 

La Constitución de los Atenienses es la única obra que se conoce como escrita por él mismo con vistas a ser publicada; las demás son manuscritos hechos para uso personal, apuntes de clase, extractos de lecciones etc. realizados por sus alumnos o seguidores. Rescatada la obra de las arenas de Egipto, tiene por tanto, un valor enorme. Se compone de 158 constituciones que el filósofo griego tendría en proyecto escribir con el fin de reflejar enciclopédicamente la cultura legislativa de su tiempo. El texto se puede dividir en dos partes: la primera parte expone la historia de los regímenes políticos acontecidos en Atenas desde Dracón hasta la restauración de la democracia tras el gobierno de los treinta tiranos. En la segunda parte vemos la descripción de las instituciones atenienses y las magistraturas. En esta obra creo que es significativo la cancelación de las deudas medida muy importante realizada por Solón.

Solón.

 

Para los atenienses la constitución era el núcleo fundamental que establecía las acciones para una vida social en la ciudad, por tanto esta sólo podía existir en virtud de esas acciones básicas, que fundamentaban la existencia del núcleo ciudadano con vida armónica, y que hacían posible la vida social. La ley es lo primero, y todo lo que suceda en la ciudad es siguiendo la ley, aquello que no esté amparado por ella es una violación a esas leyes. Este es el pensamiento de los atenienses y de los que hacen esas leyes y el orden. Si este entramado se rompe por algún motivo entonces se origina una crisis social como ocurrió cuando llegó Solón porque los más ricos, los oligarcas, aplicaron la ley a su manera convirtiendo a los agricultores en esclavos. Los pobres contrajeron deudas de una magnitud que no podían pagarlas y por lo tanto se convertían en esclavos al igual que sus hijos. Es en este contexto cuando llegó Solón el cual actuó más como mediador del problema que como arconte. Entonces fue cuando dictó la ley de la cancelación de deudas. Solón cambió las leyes y dio a Atenas una nueva constitución, además liberó a todos los que habían caído en la esclavitud por contraer deudas. La cancelación de las deudas fue un verdadero hito en la historia institucional de los atenienses.

Otro punto a destacar en la Constitución de los Atenienses es la corrupción. La lectura de la Constitución de los atenienses nos va desgranando una serie de ejemplos de esa constante lucha contra la corrupción desde los primeros tiempos de su historia. Contra esta corrupción si intentaron poner obstáculos para frenarla, algunas de las medidas más significativas fueron:

Un magistrado al terminar su mandato anual debía rendir cuentas. Dice en el texto Aristóteles se “deben recibir cuatro fiadores de la misma clase de que son los estrategos y jefes de caballería”. Si de sospechaba al rendir las cuentas que el magistrado había robado, los jueces valoraban el robo y la pena económica era el décuplo de lo valorado. Cualquier ciudadano podía ejercer una acusación por mal desempeño del cargo. Otro punto era la fianza. Los magistrados al subir a ese cargo debían obligatoriamente prestar una fianza, los encargados de exigirla eran los tesoreros. La fianza era un poderoso remedio en contra del mal ejercicio de las funciones. Las magistraturas se dispusieron de manera anual para luchar contra la corrupción. Anteriormente, las magistraturas duraban eternamente dando lugar a una corrupción importante por parte de los que las ostentaban. Además, se impuso que las magistraturas fueran elegidas por sorteo entre los ciudadanos atenienses. Primeramente era entre las dos primeras clases sociales pero después se extendió a la tercera clase social. El siguiente obstáculo era el examen. En la constitución vigente en los tiempos de Aristóteles los nueve arcontes eran examinados por el Consejo de los Quinientos. El cargo sólo se podía tener tras haber hecho el examen. El magistrado una vez en el cargo, debía prestar un juramento para desempeñarlo con justicia y de acuerdo a las leyes. Hay que recordar que para el griego, el juramento era una cuestión muy seria. Otra medida, esta impuesta por Clístenes, fue el famoso ostracismo. Clístenes, jefe del partido popular, dio propulsión a unas reformas para democratizar más aun la constitución de Solón. Y, entre esas reformas, instituyó el ostracismo o por lo menos eso es lo que nos cuenta la Constitución de los atenienses de Aristóteles. El condenado era desterrado. Pero existía una condición bastante severa: era menester que los votos para condenar al ostracismo alcanzase a la cifra de seis mil y además esta pena tenía una duración de diez años. Había otra acción que permitía acusar a quien proponía medidas inconstitucionales. El ciudadano que propusiese leyes inconstitucionales podía ser acusado de corromper el orden legal. Por último estaba la curiosa antídosis. Es decir, la permuta de la fortuna de un ciudadano por la de otro.

En resumen, esta obra que se atribuye a Aristóteles y colaboradores se constituyó gracias a que utilizaron los textos de Solón y de otros legisladores, los cuales son los verdaderos autores. Aristóteles, más que ninguno en la Antigüedad, tuvo claro el sentido de los asuntos políticos, haciendo de él parte constitutiva de su método investigativo, es decir, partió de un principio general referido al nacimiento y desarrollo histórico del fenómeno llamado polis cuando afirmaba con toda claridad que si alguien mirara los acontecimientos (las cosas), brotando desde su origen, vería con muchísima más claridad en el interior de esos mismos acontecimientos, y este es un principio que se puede referir a todo orden de cosas. La lectura que hace Aristóteles está orientada a descubrir el entramado de las leyes, según las constituciones, porque “en las leyes está la salvación de la ciudad” que, como asociación (koinonía), está orientada para “vivir bien”. A su propuesta política, Aristóteles la llamó simplemente politeía.

En los FRAGMENTOS DEL COMIENZO PERDIDO ciertamente se habla de Teseo, y dice: «Teseo hizo un pregón y avino a éstos [los atenienses] como iguales y con el mismo derecho.» Seguidamente continúa: «fue [Teseo] el primero que se inclinó al pueblo», como Aristóteles dice, y suprimió la monarquía, parece atestiguarlo también Homero, que en el catálogo de las naves llama pueblo a solos los atenienses.

Comparando los dos textos creo que Plutarco en su Vida de Teseo lo que hace fundamentalmente es una comparación entre el fundador de Atenas y Rómulo, el fundador de Roma. Entre estos dos personajes establece similitudes aunque centrándose en Teseo este es un héroe, aquel que tuvo que enfrentarse a grandes peligros y hazañas, con mitología y dioses de por medio; cosa que en Rómulo no sucede, no al menos de esa magnitud. Teseo, ya lo mencioné al principio, es el héroe de Atenas, el que fundó la ciudad, el que reunió a todos los pueblos y tribus dispersos en un solo núcleo, por ello Teseo es muy importante para los atenienses. Por ello Aristóteles también le da cabida en su texto de la Constitución.

El filósofo por el contrario en su obra se centra sobre todo en los regímenes que había en la ciudad y después en las instituciones y las magistraturas. En este trabajo me he basado en leer las dos fuentes primarias, en este caso a Plutarco y Aristóteles, además de otros textos y publicaciones sobre ambos temas. En cuanto a la polis en los textos griegos más antiguos, el polítes, el ciudadano, parece ser simplemente aquel que vive en una ciudad, una polis. Será varios siglos después cuando de la mano de Tucídides, se cite por primera vez “al buen ciudadano” en el sentido político de la palabra. Ciudadano como titular de unos derechos y unos deberes que los demás no tienen. Durante todo ese tiempo lo que pasó fue que la ciudad (polis) dejó de referirse a una población con su muralla para ser una entidad política: en definitiva, un conjunto de ciudadanos unidos bajo una misma ley. Sin embargo, hay que aclarar que la polis, la democracia, los ciudadanos…todo eso no es algo exclusivo y que nació con las ciudades griegas, en realidad esto viene de lejos y tiene su origen en las asambleas que celebraban las tribus antiguas. Lo que pasó con Grecia fue que esas asambleas, reuniones etc sobrevivieron y se consolidaron. De hecho la democracia griega nunca llegó a difundirse mucho más allá de Atenas y sus zonas de influencia.

Bibliografía.

ARISTÓTELES, Constitución de los atenienses, Madrid, Biblioteca Clásica Gredos, 1995. Introducción, traducción y notas de M. García Valdés.

DOMÍNGUEZ MONEDERO, A. Solón de Atenas.

GARCÍA SOTO, L. Fragmentos de una utopía real: Aristóteles y la democracia ateniense. Revista Internacional de Filosofía, Suplemento 4, 2011, 255-263

La política, Madrid, Biblioteca Clásica Gredos, 1988. Introducción y notas de M. García Valdés.

MENÉNDEZ VARELA, J. Una relectura del ciclo de Teseo en el contexto geopolítico de los siglos oscuros.

PLUTARCO: Vidas paralelas, Vida de Teseo.

POLÍTES Y KOSMOPOLÍTES: ALGUNAS NOTAS SOBRE CIUDADANÍA Y

FILOSOFÍA EN EL MUNDO ANTIGUO.

 

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