Promoción Social en Época Romana.

La posibilidad de alcanzar un nivel social destacado entre la sociedad romana no estaba en manos de todos sino de una pequeña élite (comparada con los demás estratos sociales). Este resto de población lo tenía muy complicado, sin embargo, se dio a veces la circunstancia que un individuo pudo ascender a un nivel social más alto del que le correspondía. La característica principal para pertenecer a la clase alta estaba sin duda, en el nivel económico de la persona en cuestión, factor que podía alterarse por diversas circunstancias. Había ricos que se hacían aún más importantes por medio de ventajosos matrimonios que les reportaban más riqueza y prestigio.

Pero si hay algo que les hacía enriquecer rápidamente y que, por lo tanto, era la base para una promoción social, esto fue sin duda el comercio. En efecto, el comercio a pesar de ser despechado por la clase alta romana, era uno de los medios-o el único-más rápido y efectivo para convertir a una persona en breve tiempo en rico y por tanto, ascender en la escala social rápidamente.

¿Era la sociedad romana abierta en el sentido de la promoción? Hasta cierto punto considero que sí. Una persona aunque no tuviera un rancio linaje podía ascender en la escala social; en este sentido pues, pienso que sí era abierta. También con el tema del comercio ya que a pesar de despreciarlo, no les temblaba el pulso a la hora de utilizarlo como medio para el ascenso social y aunque se pudiera considerar entre los “viejos” como “nuevos ricos”, en cualquier caso lo eran, y por lo tanto aceptados como tal. Incluso hubo mujeres que pudieron ascender sin importar su condición, como fue el caso de Acilía, una esclava a la que su amo le dio la libertad y a pesar de convertirse de esta manera en una liberta, consiguió un ascenso social y llegó a ser una persona destacada entre la clase alta (Melchor Gil, 1994). Sin embargo el caso de Acilía es puntual aunque extraordinario para la época.

Dejando a un lado las relaciones de dependencia que mantuvieron con sus antiguos dueños los libertos, es de destacar que algunos amasaron unas grandes fortunas y, aunque se les cerraba el paso a la aristocracia por su origen esclavo, consiguieron (no todos, seguramente los menos) la posibilidad de distinguirse sobre los demás ciudadanos como un segundo ordo, entrando en el collegium de los Augustales, dedicados al culto al emperador y gravados con enormes dispendios pero que ellos pagaban con gusto con tal de que su imagen social fuera elevada (Roldán Hervás, 2009). Del mismo modo hubo libertos que se dedicaron a funciones relacionadas con la gestión política y económica, ejerciendo sobre todo de procuratores.

De igual manera es importante recordar que la base para una promoción social también estaba en la ciudadanía romana. De este modo la concesión de esta ciudadanía a individuos indígenas por diversos motivos, podía ser otro medio para ir escalando en el objetivo de la promoción social  pues los ciudadanos romanos tenían derechos jurídicos y políticos. Además, no hay que olvidar al ejército, ya que este fue una vía para la promoción social por parte de los indígenas en el proceso de romanización. Tras licenciarse los soldados, ya romanizados contribuían a la romanización de su propia tribu. Por tanto, vemos que hubo varias vías para la promoción social en el mundo romano y pienso que no fueron demasiado estrictos en el sentido de permitir que miembros de clases sociales bajas pudieran ascender y obtener un estatus elevado a pesar de su origen humilde.

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