Revueltas Campesinas durante el siglo XVIII.

Los levantamientos campesinos, muy frecuentes en la Edad Moderna, fueron cambiando sus motivaciones. Las protestas en general, se inscriben en la mentalidad de la época y se exigía aquello a lo que la legalidad vigente les daba derecho frente a los abusos de los señores o del Estado. Los motivos fueron varios: aumento de la presión fiscal, reclutamientos, el movimiento de los enclousures en Inglaterra, rebajas de sueldos en la industria…todos estarán presentes, pero la causa inmediata del conflicto fue casi siempre unida a una crisis de abastecimiento provocada por unas mala cosechas.

Las rebeliones más sencillas fueron los tumultos de subsistencia, motines del hambre o carestía, llamados por los británicos, food-riots. Podían darse en el campo y también en la ciudad. Era la forma de protesta más habitual de los pequeños consumidores contra la carestía del pan (alimento todavía básico en la dieta de la Edad Moderna). No se pedía un aumento de sueldo sino unos precios asequibles en los productos de primera necesidad. La actitud violenta del pueblo, venía motivada porque pensaban que las autoridades habían hecho dejación de sus obligaciones. De esta manera las reivindicaciones eran la declaración de existencias, prohibición de explotar granos y la tasa popular de precios. Los enemigos del pueblo eran, por tanto, los comerciantes, especuladores, molineros y por último, las autoridades.

Fuente de la imagen: caminoarocroi.wordpress.com

 

La tipología social de sus protagonistas, dentro de su característica común de pequeños consumidores, era amplísima: desde el pequeño y a veces, el mediano campesino, al habitante de la ciudad. Cuando el precio del pan subía, hasta hacerse inalcanzable para muchos, la ira popular estallaba en forma de motín, contra las figuras clave del mercado de granos y especuladores etc. como ya se ha comentado antes. Se asaltaban graneros, hornos y tiendas, saqueando las reservas y, a veces, destruyéndolas. Si se contaba con cierto grado de organización, se establecía una tasación justa del pan. En la Francia del s. XVIII, se llegó a difundir la idea que había un complot de los más ricos para matar de hambre al pueblo. Esto tuvo mucha fuerza para la posterior Revolución Francesa. Esta, aunque estalló en París, vino precedida de movimientos rurales. El descontento del Tercer Estado, invadido de impuestos, se agravó con la sucesión de malas cosechas acaecidas entre 1788 y 1789, dando lugar a un alza de precios y hambrunas fuertes.

Catalina-05
Catalina II de Rusia.

 

En la Europa Oriental, las revueltas campesinas estaban relacionadas con la servidumbre y llegaron a coger caracteres de rebelión abierta, la más importante fue la del cosaco Pugachov, entre 1773 y 1774, en la Rusia de Catalina II. Calificada como el mayor levantamiento popular en Europa entre las revoluciones francesa e inglesa. La rebelión fue sofocada y afectó a las regiones del Volga y los Urales y entre las heterogéneas masas sublevadas destacaron los siervos rurales y los campesinos-obreros vinculados a las fábricas y minas de los Urales, ansiosos por librarse de su penosa situación.

Rebelión de Pugachov, conducido a su muerte. Fuente: mundohistoria.org

 

Aunque menos amplios e intensos que en Rusia, los levantamientos campesinos en el Imperio Austríaco, también estuvieron guiados por la protesta contra la servidumbre y fiscalía. En algunos casos, como la rebelión de Silesia contra el robot, precedieron a las reformas de José II o estuvieron provocadas por la creencia errónea, de que ya se habían promulgado (sublevación en Bohemia), y fueron una manifestación de inquietud y apoyo a las medidas imperiales. El descontento por la tardanza en aplicar las reformas, las exclusiones que entrañaban, sus limitaciones y su anulación posterior, provocaron nuevas protestas, aunque no se llegó a la rebelión, por el desánimo que tales medidas habían provocado en los campesinos.

José II. Wikipedia.org

 

Por otro lado, en Europa Occidental, hubo tensiones constantes que no solían dar lugar a estallidos violentos. Fueron fricciones entre arrendatarios y propietarios que dieron lugar a enfrentamientos, resistencias pasivas y recursos a los tribunales ordinarios, igual se puede decir con el pago del diezmo y ciertos derechos señoriales. Pero fueron revueltas campesinas más esporádicas. En Francia, en 1709, se sucedieron revueltas motivadas por una gran hambruna y presión fiscal por la Guerra de Sucesión española y, de nuevo, contra el diezmo y los derechos señoriales. En Inglaterra se sucedieron protestas relacionadas con los cambios socio-económicos, protestas contra peajes en las carreteras y caminos nuevos y los cercamientos; siendo abundantes sobre todo, tras el Acta de Enclousures de 1760. Muchas veces la revuelta la dirigía en la sombra la nobleza, la cual se oponía a las reformas del gobierno. Los jefes de las rebeliones, además de poder ser pertenecientes a la pequeña nobleza, ya citada, podían ser campesinos acomodados, bajo clero, curas aldeanos. Los antiguos soldados e incluso algunos caballeros podían ser elegidos también como líderes. Sin embargo, la mayoría de estos movimientos acabaron en fracaso y derrota sino contaban con el apoyo suficiente.

Bibliografía: Apuntes de la asignatura “Historia social de la Edad Moderna”.

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