El Viaje de Escilax de Carianda.

Introducción

 

Los griegos fueron un pueblo de viajeros, se aventuraban a la mar como marinos y conquistadores. Estos antiguos navegantes se aferraban al dios de los mares, Posidón, al que imploraban para tener un buen viaje y llegar sanos y salvos hasta su destino. Bien es sabido que las navegaciones antiguas encerraban abundantes peligros, no sólo por las tormentas que acechaban, convirtiendo las aguas en mares embravecidos de los que podía surgir algún tipo de monstruo marino, también por los peligros de piratas que atacaban las naves griegas. Desde los inicios de la navegación antigua, siempre se intentó navegar sin perder de vista la costa, ya que si esta desaparecía, los navegantes tenían ante ellos sólo un mar profundo y peligroso. Además, sólo se navegaba en los meses favorables, es decir, desde la primavera hasta que terminaba el verano, los demás meses el mar, por así decirlo, estaba “clausurado”. Sin duda, antes que los griegos, los marinos por excelencia fueron los fenicios, este pueblo destacó por su pericia como navegantes y comerciantes. Probablemente iniciaran su andadura buscando otras salidas hacia el Mediterráneo Occidental para encontrar metales, ya que habían perdido sus mercados en el Mar Rojo. La cuestión es que, griegos y fenicios se lanzaron al mar buscando otras tierras que colonizar y/o comercializar con los indígenas. Vamos a centrarnos en este trabajo en el personaje Escilax de Carianda, citado por Heródoto y relacionado directamente con la exploración a la India.

El viaje de Escilax. Fuente imagen: goletaturca.wordpress.com

Para este trabajo se ha utilizado una metodología basada en búsqueda de artículos y/o libros en los que se hable de los viajes en la Antigüedad, periplos y paradoxografía. El objetivo ha sido realizar un vaciado de dicha información y plasmarla en forma de trabajo sobre el tema descrito, estando todos los artículos en el listado bibliográfico. La importancia de los viajes en la Antigüedad, y sus intrépidos guerreros, será primordial en este trabajo.

Los relatos de viajes

En todo el mundo antiguo griego tenemos constancia de relatos de viajes, algunos incluso sorprendentes, rozando lo fantástico. Ciertamente, se convirtió en un género literario denominado con el mismo nombre “Relatos de viajes” y tuvo muy buena acogida. Igual ocurrió con los “Periplos”, describiendo los lugares más significativos en relación con la geografía, es decir, cabos, promontorios, lugares más seguros donde poder refugiarse en caso de una tormenta etc. Ciertamente, en estos Periplos, también se podrían encontrar relatos referidos a los indígenas, costumbres, e incluso algunas narraciones de dudosa veracidad. Desde la andadura de Alejandro Magno se ampliaron los límites geográficos con sus conquistas hacia lugares como la India y Asia Central.

En época helenística fue creado un género, denominado Paradoxografía, en el cual se narraban historias de animales fantásticos, exóticos y lugares increíbles. En realidad, todo el contenido de esas obras era precisamente, lo que el público quería escuchar, esas narraciones fabulosas y morbosas, eran las que captaban la atención de las gentes. Conocemos los nombres de algunos de estos paradoxógrafos, como por ejemplo, Nicolao de Damasco o Antígono de Caristo, entre otros. También es de destacar la influencia en los viajes y viajeros, de Carthago, asociado a esto debemos mencionar el importante “Periplo de Hannón”, con componentes exóticos; en este sentido tenemos el trabajo de Adolfo Domínguez Monedero, donde nos detalla el viaje del cartaginés Hannón, centrándose en los mecanismos de exploración que empleó en dicho viaje. Pero vamos a centrarnos a continuación, en nuestro protagonista: Escilax de Carianda.

El viaje de Escilax

¿Qué sabemos de este personaje? Parece que fue uno de los más importantes navegantes griegos, que vivió entre el siglo VI y el V a.C. y se presupone que era súbdito del rey persa Darío I. Su primera mención aparece en las Historias de Heródoto, concretamente en su libro IV. Escribió una obra marítima de la que sólo se han conservado siete fragmentos, pocos pero consistentes para saber que su obra fue importante. Como hemos mencionado, Escilax fue un almirante griego al servicio del rey persa, es, por tanto, un caso de cooperación de los griegos con los persas. Nos cuenta Heródoto que Darío quiso averiguar en qué parte del mar desembocaba el río Indo y por ello envío en naves a unos cuantos exploradores, que él consideraba fiables para recabar la información. Uno de ellos fue Escílax de Carianda. Es muy probable que Heródoto utilizara el relato de Escilax para describir las zonas de la India, ya que en sus escritos, el navegante proporciona esa información. Recogemos el pasaje de Heródoto:

Los exploradores partieron de la ciudad de Caspatiro y de la región Páctica y navegaron, río abajo, en dirección al lejano oriente, hasta llegar al mar. Luego navegaron por el mar con rumbo oeste y, al cabo de treinta meses, llegaron al mismo lugar desde el que el rey de Egipto había hecho emprender la circunnavegación de Libia a los fenicios que mencioné  anteriormente. Y tras el periplo de esos exploradores, Darío sometió a los indios  y utilizó las rutas de ese mar. Así, se ha descubierto también que, salvo por la zona oriental, Asia presenta en su mayor parte la misma configuración que Libia. Hdt. IV.44.2.

Buena parte de los estereotipos dominantes sobre la India fabulosa quedarían establecidos por él, en especial lo concerniente a seres insólitos, como los macrocéfalos o los calatias y los padeos, pueblos ambos antropófagos según Heródoto, o los esciápodos, que se hacen sombra con sus propios pies, o las hormigas gigantes productoras de oro de las que se hace eco Heródoto de nuevo. Los trogloditas, los habitantes de cuevas, enmarcados en un modelo antropológico en el que se destaca su rudimentaria sencillez, su desprecio por los bienes materiales, en definitiva seres “salvajes”. Al parecer, la primera mención que de ellos se hace está en la información proporcionada por el ya mencionado Escílax de Carianda, a finales del siglo VI, este los sitúa en las costas del mar Rojo, creando así un lugar común que encontramos reiteradamente reproducido en la literatura de viaje. Heródoto en su libro IV menciona a los etíopes trogloditas.

El viaje de Escilax pudo ser entre los años 512 y 519 a.C con una duración total de treinta meses. Fue el primer griego en narrar sus exploraciones desde el punto de vista geográfico y seguramente el autor del primer Periplo. Estrabón lo menciona en varias ocasiones, recogemos una de las citaciones:

De que Bitinia era un asentamiento de misios dará testimonio en primer lugar Escílax de Carianda al afirmar que en los aledaños del lago Ascanio habitaban frigios y misios, y lo mismo testifican luego Dionisio, el autor de Relatos fundacionales. Str. XII,4,8.

Otro pasaje, esta vez de Avieno, en su Ora Marítima:

Mas afirma Damasto, que cuanta agitada ola fluye entre las Columnas apenas supone siete estadios. Escílax de Carianda asegura que el agua que media entre las Columnas alcanza una anchura semejante a la del mar en el Bósforo. Avieno. 370-374.

Al finalizar este viaje, Escilax había escrito un libro que le dedicó al rey Darío. El único testimonio que tenemos de sus obras viene recogido en la Suda. En el supuesto libro Periplo que escribió Escilax, viene recogido una serie de criaturas increíbles como los esciápodes. ¿Estaba echando mano nuestro protagonista de una gran imaginación? ¿O eran historias que había oído en sus viajes? Sea como fuere, con invenciones o no, lo que sí es cierto es que dicho viaje existió, ya que fue recogido en la inscripción de Behistún.

Inscripción de Behistún. Fuente: bloganavazquez.com

 

Conclusión

Desde la Prehistoria tenemos constancia de viajes y viajeros. La movilidad es un concepto que va asociado al ser humano desde los hombres paleolíticos. Podemos citar varias causas, sobre esas salidas desde épocas tan tempranas; a saber, cambio climático que implique desaparición de algunas especies animales y/o plantas, obligando a los grupos humanos a viajar a otros lugares, competencias entre grupos obligando al menos fuerte a marcharse, curiosidad…no es tan diferente en el mundo antiguo. Viajes buscando nuevas tierras para mejorar la calidad de vida, viajes forzados al tener que abandonar su patria por temas varios, como políticos, de nuevo por curiosidad, valentía, imitación a los grandes héroes (Perseo, Odiseo…). Viajes donde se entremezclan la realidad con la ficción, donde se narran lugares increíbles con personajes extraños. De todo lo expuesto, surgieron géneros narrativos como el Periplo, o la Paradoxografía. Para terminar, recordar el significativo papel que tuvo Alejandro Magno con sus expediciones de conquista, realizando viajes hasta los confines de la Tierra. Ciertamente, gracias a Alejandro, por vez primera un número importante de griegos y macedonios pudo penetrar en Asia y por tanto, en el imperio persa, hecho impensable en otro tiempo.

 

Bibliografía

 

Alvar Ezquerra, J. 2010: “La construcción del imaginario en la Antigüedad: Las criaturas de la noche”. ARYS, 8, pp. 17-34.

Domínguez Monedero, A. 2010: “El viaje de Hannón de Cartago y los mecanismos de exploración fenicios” en Viajeros, peregrinos y aventureros en el mundo antiguo, Barcelona, Colección Instrumenta, pp. 77-93.

Garzón Díaz, J. 1998: “La geografía antigua y Escilax de Carianda”. Memorias de Historia Antigua, XIX-XX, pp. 9-23.

Gómez Espelosín, F.J. 2006: “Viajes de verdad, viajes de mentira: literatura de viajes del periodo helenístico”. Revista de filología románica, 4, pp. 59-75.

Gómez Espelosín, F.J. 1996: “Relatos de viajes en Grecia”. Indagación: revista de historia y arte, 2, pp. 15-34.

Gómez Espelosín, F.J. 2010: “La imaginación geográfica en la expedición de Alejandro”. En “Viajes, peregrinos y aventureros en el mundo antiguo, Universitat de Barcelona.

Mederos Martín, A. 2015: “La exploración del litoral atlántico norteafricano según el Periplo de Hannón de Cartago”. Gerión, 33, pp. 15-45.

Ordoñez-Burgos, J. 2009: “Viajeros e historiadores griegos: investigadores de la esencia del hombre y la cultura”. Revista de filología y psicología, 4, 19, pp. 5-25.

Pajón Leyra, I. 2011: Entre ciencia y maravilla. El género literario de la paradoxografía griega, Zaragoza, Monografías de Filología griega. Prensas universitarias.

Sierra Martín, C. 2015: “El oro de las hormigas: Paradoxografía y Geografía en el logos indio de Heródoto (Hdt. III. 98-106)”. LVCENTUM, XXXIV pp. 173-182.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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